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• Martes, junio 29th, 2010

La piel, desarrolla un papel esencial en la protección del organismo contra daños físicos y químicos. Es nuestra mayor barrera de protección y nuestro segundo pulmón.

Además de prevenir la pérdida de fluidos circulantes, impide la penetración de agentes nocivos del exterior.

La piel constituye uno de los órganos más importantes siendo insustituible. En la piel sentimos el mundo que nos rodea. De la piel no nos podemos salir

En ella están presentes toda una serie de estímulos y respuestas, sorprendentemente ligadas a nuestro interior.

Epidermis, dermis, tejido celular subcutáneo, glándulas sudoríparas y sebáceas, vasos, capilares, nervios, receptores sensitivos…

Fisiológicamente, tiene acción protectora. Participa en la excreción de productos tóxicos. Percibe los estímulos el ambiente. Es reguladora de la función térmica y sensorial…

Las alteraciones cutáneas, por muy modestas que se presenten, son preciosos espías de desequilibrios internos o enfermedades.

La piel tiene una función germicida. En torno a nosotros, viven gran cantidad de microorganismos que atacan continuamente la piel, pero gracias al manto ácido que esta contiene, con un PH que oscila entre 5.5 y 6.5 aproximadamente, ejerciendo una barrera eficaz de protección.

La capa ácida es un fin estrato formado por los productos de secreción sebácea emulsionados por el sudor.

Bajo esta capa protectora existen a nivel mas profundo otras capas, cuyas células tienen propiedades fagocitarias, es decir; que destruyen y se comen a los agentes nocivos que hayan conseguido penetrar.

Toda perturbación de uno de nuestros órganos internos, se proyecta en la piel y toda afección de una determinada zona de piel, es transmitida al órgano correspondiente.

Algunas funciones de la piel

La piel es el órgano más grande del ser humano. De sus múltiples funciones, las más importantes son:

1-Delimitación y protección.

2-Contacto.

3-Expresión.

4-Estímulo sexual.

5-Respiración.

6-Exudación.

7-Termoregulación.

Todo lo que ocurre en la piel, mancha, tumefacción, inflamación, granito, absceso… así como el lugar de su aparición, no es casual, sino indicativo de un proceso de desequilibrio interno.

¿Sabes que le estás dando a tu piel?

Nuestro cuerpo, nuestra piel. Todo un sabio laboratorio químico y complicado, pero vivo y en alerta continua, que lucha para mantener nuestro equilibrio a todos los niveles.

Concretamente a la piel, se la da poca importancia, se la maltrata continuamente. Desde una mala oxigenación debido a prendas con tejidos inadecuados, hasta la agresión con geles de baño, colonias, champús y cremas de todo tipo con bases sintéticas de hidrocarburos del petróleo,  químicos que harán posible su almacenamiento en perfecto estado durante años, sin que su color, olor y consistencia se alteren.

Las cremas tienen una función de ayuda a nuestra propia grasa natural, pero han de ser naturales.

La piel tiene sus propios fosfolípidos, (lecitina), esta emulsiona las grasas y mediante el sudor, hidrata y protege.

Nuestro cuerpo, que es pura naturaleza, sabe identificar, todo lo que son formulaciones sinérgicas naturales, así como la ropa de algodón, seda, lino, aguas contaminadas…

La piel rechaza los productos extraños, si insistimos, con masajes, penetran, pero se debilita, nunca se adapta. Pierde energía vital, tonicidad, brillo, elasticidad, hidratación y baja su capacidad de protección.

¿Sabes como cuidar tu piel?

Son muchos los factores. La piel refleja nuestro estado interior.

La armonía y salud entre nuestro sistema hepático- renal, circulatorio, digestivo, hormonal, respiratorio psíquico, espiritual y anímico.

Este equilibrio interno, asegurará la dilatación y contracción regular de los poros. La humedad adecuada. Una termorregulación óptima y una protección grasa natural.

Con ello todos los procesos de regeneración, están asegurados.

Una dieta completa y personalizada, ingestión de agua suficiente, evacuación intestinal regular, trabajo aceptado, ejercicio físico, descanso, ocio con, buenas relaciones y buenos pensamientos, completan el paquete mas importante. “la salud”

A nivel externo, el tratamiento adecuado de la piel, a base de productos vivificantes, complementan y refuerzan la función interna.

No es posible la efectividad de un tratamiento externo, si la nutrición y eliminación interna es deficiente.

Tampoco es completo un tratamiento interno, con una higiene inadecuada que obstruye poros y dificulta la eliminación de toxinas a través de la piel.

En “El Camino” se contempla totalmente esta función de la piel para nuestra salud.

Nuestra piscina contiene agua de manantial y es depurada con sal marina mediante electrolisis, que convierte el hipoclorito sódico en “cloro” de esta forma, se convierte en un baño reparador y vivificante, donde ojos piel y cabello, no sufren las consecuencias de agentes químicos habituales para la depuración de piscinas.

Nuestra habitaciones, están cuidadas con sábanas de algodón, aceites esenciales puros en el ambiente y gel de plantas y aceites esenciales para el baño y el cabello.

Todos los tratamientos efectuados, son realizados con elementos vivos y naturales.

María Castejón.

Naturópata- Acupuntora- Aromaterapéuta

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