Es el lugar más querido del verano. Rodeada de montañas, jardines, el murmullo del río muelas, silencio, y perfume de plantas.
Sus aguas, de manantial, depuradas con sal marina, hacen posible un baño relajante sin agredir la piel, los ojos y el cabello, siendo un baño regulador que aporta salud y belleza . Una pérgola ligeramente apartada con hamacas hace posible un distanciamiento suficiente para poder acceder a la lectura y la siesta sin tostarse al sol.
“Sienta la belleza, silencio, intimidad, y placer de un lugar especial” |